Buenas Prácticas de Manufactura en productos para Uso o Consumo Animal
Las Buenas Prácticas de Manufactura (BPM) tienen como propósito asegurar calidad, efectividad y seguridad por el uso de un producto.

Elaborado por: Amexfal S.A. de C.V., Lunes 25 de enero de 2021- 09:00 hrs. 


En su origen, las BPM permitieron con principios generales, ofrecer confianza en los productos biológicos y farmacéuticos; hoy día su aplicación se ha extendido para los productos alimenticios y cualquier producto que pueda tener un efecto sobre la salud del consumidor.

El concepto está diseñado para minimizar los riesgos en la elaboración que no se pueden eliminar con las pruebas al producto final, es aplicar la dedicación total a la consecución de calidad y confiabilidad de un producto.

Las BPM, permiten generar de una manera consistente la evidencia de las diferentes formas de control y procedimientos en la elaboración, cuidado en proceso y la calidad resultante; en los últimos años se ha confiado en la aplicación de estas BPM para evidenciar la inocuidad de un producto.

                   INOCUIDAD, la capacidad de no hacer daño, un producto es inocuo cuando se                             tiene  la  absoluta garantía que no se va a provocar ningún tipo de daño por el uso o                             consumo.

Ante una falla que resulte en una reclamación, el elaborador debe tener constancia de la atención e incorporación de las medidas de control para reducir la incidencia de ese problema particular, se debe contar con procedimientos de atención a reclamaciones y manejo de materiales no conformes a la elaboración del producto y uso por parte del cliente.

                   Para el cliente o usuario final, el producto consiste en el producto en sí mismo, los              envases y empaques que lo contienen, las etiquetas, instructivos, aditamentos,                            advertencias y recomendaciones para su uso correcto.

Los productos para uso o consumo animal comprenden varios ramos, pueden ser alimenticios, farmacéuticos, químicos, biológicos y accesorios diversos entre otros

En México, el control de esos productos está a cargo de la Secretaria de Agricultura y Desarrollo Rural (SADER) y están sujetos a la regulación de acuerdo con la Ley Federal de Sanidad Animal (LFSA) y su reglamento que es de aplicación obligatoria.


El Acuerdo sobre la Aplicación de Medidas Sanitarias y Fitosanitarias de la Organización Mundial de Comercio (OMC), confirma el derecho de los países para aplicar las medidas de inocuidad necesarias.

La finalidad de la certificación de BPM es permitir el libre comercio, al tiempo que disminuye la posibilidad de llevar un problema sanitario de un lugar a otro y así ocasionar daños por el uso de un producto.

Como parte de los requerimientos básicos para comercializar productos pecuarios importados hasta México, el Reglamento de la LFSA de 2012 exige la presentación del certificado o constancia de BPM o similar emitida por la Autoridad Sanitaria del país de origen y vigente al momento de solicitar la autorización del producto para su comercialización.

Al exigir el cumplimiento del requisito para otros socios comerciales, México esta obligado a corresponder y es esto por lo que desde 2018 paulatinamente se implementa la certificación de las BPM para los productos para uso o consumo animal, hasta ahora por parte de SENASICA, con un procedimiento en el que participa un tercero para revisar el cumplimiento a través de las Unidades de Verificación reconocidas por SADER.

En AMEXFAL queremos participar de esta cultura y estamos listos para acompañarte y mostrar la ruta idónea para conseguir esta certificación, te apoyamos con capacitación y soporte técnico y operacional para que puedas conseguir las evidencias necesarias por ti mismo y para tu misma empresa en un tiempo razonable.

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