El riesgo de contaminación en las Plantas de Alimentos para Animales
La encefalopatía espongiforme bovina (EEB) es una enfermedad progresiva y fatal del sistema nervioso del ganado bovino, se considera una enfermedad zoonótica.

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Elaborado por: Amexfal S.A. de C.V., Martes 9 de marzo de 2021- 09:00 hrs.


El uso de harinas de origen bovino en la alimentación animal a nivel mundial está sujeto a regulación sanitaria debido al riesgo de transmisión de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB), que puede causar grandes estragos económicos en el país en donde se detecta.

De acuerdo con la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), la EEB, conocida coloquialmente como “mal de las vacas locas” es “una enfermedad del sistema nervioso del ganado bovino, con un prolongado periodo de incubación que va de dos a ocho, o en ocasiones más años” para la cual no existe tratamiento ni vacuna actualmente, por lo que el bovino infectado termina muriendo.

Por ello y con la finalidad de tener un control sanitario en el comercio entre países, por el impacto económico que esta enfermedad puede causar en la ganadería nacional, es que la OIE ha establecido tres tipos de reconocimiento de acuerdo con el nivel de riesgo de cada país: Riesgo insignificante, Riesgo Controlado y Riesgo Indeterminado.

Pero ¿De qué manera pueden afectar estas regulaciones y controles a las empresas fabricantes de alimentos? Además de riego sanitario que implica, el costo económico para la empresa puede ser muy alto.

Las harinas de origen animal en la formulación de alimentos para mascotas, bovinos, cerdos, aves y otros, son ampliamente utilizadas en razón de sus características, el costo y su alto valor nutricional, con esto se aprovechan subproductos de la Industria de la carne, que de otra forma obligarían a complicaciones para su disposición y desecho.

Sin embargo, es de vital importancia que las empresas que elaboran alimento para animales extremen cuidados si en la misma línea de producción se elaboran alimentos para bovinos, caprinos u ovinos.

En los alimentos para mascotas, cerdos o aves, y en general los monogástricos, no existe restricción para consumir alimento elaborado con harinas de origen animal. En el proceso puede haber dos posibles fuentes de contaminación para los alimentos de bovino que se elaboren en la planta. 

• Contaminación cruzada por residuos de harina en las líneas de abastecimiento, transportadores, mezclador y depósitos en la producción de alimento.
• Uso de harinas de subproductos de ave o cerdo que pudieran estar contaminadas con proteína de bovino.

Para el caso de México, durante las visitas de verificación de la autoridad sanitaria a compañías que elaboran alimento para bovinos, muestras del producto son enviadas al laboratorio para detectar la presencia de ADN de bovino, esta es una prueba sencilla, rápida y confiable.

De confirmar la posible contaminación del alimento, el procedimiento implica la inmovilización de su producción, el retiro del mercado de los lotes elaborados y distribuidos, así como la destrucción certificada de todos los lotes involucrados, además de la investigación exhaustiva para determinar las causas de la contaminación y las posibles sanciones al fabricante.

Así pues, es importante que el proveedor asegure que las harinas de cerdo, ave u otras como la harina de pescado, al entregar sean libres de contaminación con proteína de bovino, adicionalmente el fabricante de alimento debe revisar continuamente sus productos y procesos para garantizar que no está incurriendo en riesgo de contaminación y las complicaciones que esto supondría.

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